Coloquio Adolescencias
EN LA TENSA
Potencia, dolor y creación
17 y 18 de abril 2026


FUNDAMENTACIÓN INICIAL
«(…) La adolescencia, como franja etaria o etapa de la vida, nunca debe conjugarse en singular. Siempre hay una pluralidad de adolescencias en cada tiempo histórico y según el lugar geográfico y social, y por otra parte, son de considerar las diferencias de estilos personales que muestra la diversidad humana». Marcelo Viñar
Solemos referir a la adolescencia como etapa vital, tránsito entre la infancia y la adultez, decisivo para la configuración de una persona, tanto por las transformaciones físicas como psíquicas que ocurren. Se suele hablar de la adolescencia como un significante ligado a la idea de crisis, de riesgo, una etapa que a veces convoca en los adultos la vivencia de un abismo. ¿Pero qué pasa justamente en esa zona de cruce, en esa tensión entre el universo adulto y adolescente que se determinan mutuamente y generan efectos recíprocos?
“En la tensa” o, más precisamente, “estar en la tensa” es una expresión adolescente que da cuenta de un malestar, de la inminencia de un conflicto, de la vivencia de incomodidad, generalmente involucrando al otro. Es por ello una expresión que nos resultó muy idónea para dar cuenta, no sólo de lo característico de las peripecias por las que atraviesan los adolescentes, sino por el cómo todo ello alcanza y permea a los adultos, desde los resortes más íntimos y familiares hasta el funcionamiento colectivo y de la sociedad en su conjunto.
Nos encontramos en un contexto sumamente difícil, que nos desafía particularmente en relación a los riesgos a los que están expuestos nuestros jóvenes, los cuales, como no podía ser de otra manera, responden a las distintas características históricas, económicas, socioculturales y geográficas en las que están insertos. Ello marca sus recorridos vitales y sus cuerpos con diferentes formas del dolor, de la locura y hasta de la muerte, que no podemos ignorar y a las que intentaremos acercarnos.
Pero la tensión es también un estado propio de la creación, de la alerta con potencialidad generativa y, en ese sentido, las adolescencias no sólo deberían pensarse desde la perspectiva del padecimiento sino, justamente, desde el valor de ubicarse en la excentricidad necesaria a ciertas regulaciones del mundo adulto, como para poder disparar genialidades transformadoras. La adolescencia es también rebelión, revolución y revulsión que interpela y altera el orden de cosas irrumpiendo con la fuerza de la novedad: en la mesa familiar, en las clases de secundaria, en la música, en el arte, en la política… Reducir la adolescencia al sufrimiento es también un recurso defensivo que minimiza ese potencial inquietante que tanto nos interpela a los adultos.
En una actividad anterior nos planteábamos una serie de preguntas que el coloquio propone retomar y desarrollar: ¿Cómo nos relacionamos con los adolescentes? ¿Qué abismo nos separa? ¿En dónde situamos la diferencia: en la distancia etaria, en la distancia epocal, en las formas de comunicación? ¿Desde dónde podemos lograr la escucha? ¿Qué problemáticas de las adolescencias nos inquietan? ¿Cuáles asimetrías nos alejan y cuáles nos posicionan en los lugares en que nos precisan?
Nos parece importante invertir la dirección del interrogante y reconducirlo a nosotros como adultos, para preguntarnos ¿qué necesitan los adolescentes de nosotros? ¿Cómo acercarse a ese lugar tan impreciso entre la posibilidad de escuchar y estar próximos y la necesaria confrontación que, justamente, también es condición de cualquier forma de reivindicación? ¿Hasta qué punto la permeabilidad extrema de los límites adultos-adolescentes y la dificultad para encontrar una asimetría protectora, de cuidado y acompañamiento, no los deja también solos y desamparados?
Estas son algunas de las tantas preguntas y tensiones que bordean las adolescencias y, en base a ellas, desarrollaremos los ejes temáticos y las mesas de trabajo. Como ya es habitual en los Coloquios de la Asociación Psicoanalítica del Uruguay (APU), la actividad es abierta a diferentes profesionales y estudiantes de los ámbitos de lo humano y la cultura en general; el costo es accesible para que ello no sea impedimento a la hora de participar y se trata de una instancia interdisciplinaria también en relación a los invitados propuestos, profesionales destacados en distintos ámbitos y con amplia trayectoria en las temáticas seleccionadas. A su vez, convocaremos también a los propios jóvenes, para que tomen la palabra, sin mediación adulta y en consonancia con la intención ética de situarnos en ese “entre”, en esa “tensión” enriquecedora para todos.
Señalamos a continuación algunos de los temas propuestos:
* Las violencias: agresiones entre pares, irrupción del narcotráfico en las peripecias adolescentes, trata de personas, exclusión del marco legal y de la trama social.
* El dolor y las vulnerabilidades en las diferentes adolescencias: depresión, autolesiones, suicidio, proyectos que intentan tener efectos sobre esa realidad como: “ni silencio ni tabú”, “La última foto”.
* Redes sociales, ciberbullying, exposición virtual, aislamiento social
* Potencia y creatividad: narraciones literarias, musicales, audiovisuales y artísticas en general
* El lenguaje, la simbolización, el humor y diferentes formas creativas de interacción y socialización.
* Los activismos, las tribus urbanas, las reivindicaciones por la inclusión de las minorías sexuales, de género, de raza; las nuevas formas de habitar los cuerpos y la lucha contra la discriminación de los cuerpos no hegemónicos
Los esperamos con mucho entusiasmo para debatir sobre éstos y muchos otros temas, con la convicción de que estos intercambios interdisciplinarios, abiertos y creativos, suponen de por sí un movimiento activo y que son instancias potencialmente facilitadoras de los necesarios procesos de transformación.
